¿Es seguro nuestro hogar? Cómo prevenir accidentes

¿Es seguro nuestro hogar? Cómo prevenir accidentes

Cuando los futuros padres esperan la llegada del bebé, preparan un entorno agradable y cálido para que el recién nacido encuentre un verdadero “hogar”, en el que pueda desarrollarse con seguridad y sentirse feliz.

Durante los primeros meses, alcanzar este objetivo es tarea fácil. Sin embargo, cuando el pequeño comienza a desplazarse con cierta autonomía, gateando o arrastrándose, el entorno seguro se convierte en un cúmulo de peligros para él.

Los accidentes más frecuentes en el hogar suelen ser:

  • Las caídas desde muebles a los que se encarama, por la escalera o el acceso a las ventanas desde sillas u otros muebles.
  • La intoxicación con productos de limpieza, medicamentos u otras sustancias tóxicas.
  • El atragantamiento con objetos pequeños que se introducen en la boca  o con algún alimento que se va por las vías aéreas. Los objetos pequeños también los introducen con frecuencia en la nariz o el oído.
  • Las quemaduras cuando se permite al niño estar cerca del adulto que cocina, con algún cigarrillo encendido, comidas demasiado calientes o al tocar alguna fuente de calor como la chimenea o una estufa.

Las estadísticas arrojan datos evidentes, la principal causa de muerte por accidente entre los niños menores de un año sucede en el hogar familiar.

Para no tener que ir adaptando las medidas de seguridad a la edad de vuestro hijo, lo mejor es tomar todas las precauciones posibles desde el principio.

El mejor modo de detectar cualquier peligro es revisar estancia por estancia de la casa observando, desde el campo visual del niño, todos los lugares a los que puede acceder.

Algunas medidas de prevención que los padres pueden adoptar son las siguientes:

  • Utilizar alguna pintura ecológica, totalmente atóxica y antialérgica para las paredes y los muebles, buscando, de las muchas que hay en el mercado, una que sea resistente y lavable.
  • Si hay lugares a los que no quieren que acceda, mantengan las puertas de entrada siempre cerradas.
  • En los cantos y las esquinas de los muebles, entre los que pasa más tiempo, coloquen protectores de goma o silicona, de forma que no los pueda quitar fácilmente.
  • Todos los productos de droguería, las medicinas, etc., pueden colocarse en armarios altos a los que no pueda acceder el niño.
  • Las alfombras pequeñas son un riesgo de tropiezos y resbalones.
  • En todos los enchufes de la casa deben colocar tapas de seguridad, eligiendo un modelo que el pequeño no pueda extraer.
  • En las puertas se puede instalar cualquier sistema de los que existen en el mercado para impedir que se pille los dedos.
  • Si las ventanas son bajas, coloquen barandillas o cierres de seguridad. Nunca sitúen cerca de las ventanas sillas o muebles a los que pueda subirse para acceder a ellas.
  • Cuidado con los cables eléctricos o de líneas de teléfono, colóquenlos de forma que no pueda alcanzarlos.
  • Si tienen radiadores para la calefacción, enséñenle a no tocarlos o bien pongan cubre-radiadores.
  • Si en casa hay escalera, es necesario colocar barandillas u otras barreras al principio y final de los escalones de tal forma que no pueda caerse.
  • Hagan revisar periódicamente la instalación de gas por un técnico y no tapen las rejillas de ventilación.
  • Procuren que las tapicerías de los muebles y las moquetas sean ignífugas y nunca dejen una fuente de calor peligrosa cerca de cortinas u otros elementos que pudieran incendiarse.
  • En las terrazas y balcones no dejen cerca de la barandilla sillas, cajas, plantas u otros elementos que pueda utilizar el niño para encaramarse. Para mayor seguridad, no le dejen sólo en estos lugares.
  • Todos los objetos pequeños pueden representar peligro de que los introduzca por la boca, la nariz o el oído. Estén atentos a las piezas pequeñas de los juguetes o al relleno de los cojines.
  • Cuando el niño no esté bajo vigilancia, no dejen pañuelos, bolsas de plástico, cerillas o encendedores a su alcance.
  • Los adultos deben cambiar sus costumbres diarias cuando hay un niño en casa: vaciar los ceniceros evitando que pueda tragar alguna colilla, recoger las copas que contengan restos de alcohol, no dejar el bolso de mamá a su alcance para que manipule monedas u otros objetos pequeños, etc.

Precauciones para estancias específicas

La cocina

Es el lugar más peligroso de la casa y la forma más segura de prevenir accidentes es evitar que el pequeño entre. Las actividades que realizan los padres en la cocina son muy atractivas para el niño y, tarde o temprano, tratará de imitar lo que les ve hacer. A medida que vaya creciendo, le pueden enseñar a evitar el peligro que supone meterse en el horno o la lavadora, acercarse a la cocina cuando el fuego está encendido, o accionar algunos electrodomésticos como la licuadora o el microondas.

Siempre que estén cocinando, los mangos de sartenes, cazos y ollas deben estar hacia dentro. Hay protectores que se pueden acoplar a la cocina impidiendo el acceso del pequeño a los mandos y a los recipientes que se colocan en el fuego.

Coloquen cierres de seguridad para las puertas, cajones y electrodomésticos, les dará mayor tranquilidad.

El cuarto de baño

Después de la cocina, es el lugar donde más accidentes ocurren. Si mantienen la puerta cerrada con algún sistema fuera del alcance del niño, estarán seguros de que no entra, a menos que lo haga con ustedes. Es importante inutilizar el pestillo interior para que no lo accione y se quede encerrado.

En el cuarto de baño hay muchos elementos que implican importantes riesgos: medicamentos, productos de higiene con envases y colores muy atractivos, aparatos eléctricos, cuchillas de afeitar, etc., colóquenlos fuera de su alcance. Pongan cierres de seguridad en las puertas y los cajones de los muebles.

Como en este cuarto suele haber mucha humedad, pueden colocar un pavimento de vinilo con tacos antideslizantes. También dentro de la bañera deben colocar una alfombra que evite resbalones. Vigilen los grifos, la temperatura del agua y jamás le dejen solo.

El inodoro tiene un atractivo especial para los pequeños, les encanta manipular con el agua que hay dentro, por eso un sistema que impida abrir la tapa es muy útil.

Para enseñarle a lavarse las manos o cepillarse los dientes, pueden utilizar un escalón o taburete bajo de plástico o madera con una superficie antideslizante en la base. El niño puede acceder al lavabo sin riesgos subido a este taburete, pero siempre bajo la vigilancia del adulto. Cuando termine, guarden el taburete en algún lugar inaccesible para el niño. Otra utilidad para este escalón o taburete bajo es el apoyo de los pies las primeras ocasiones en que se siente en el inodoro, le ofrecerá seguridad y tranquilidad.

El salón o cuarto de estar

El niño querrá tocar todo aquello que ustedes tocan, por eso hay que acostumbrarle a que asuma las limitaciones que han marcado para él. Cuando establezcan que no puede tocar o coger algo, mantengan la norma siempre, aunque algún día se encuentren más permisivos.

Conviene colocar protectores en los botones de la televisión  y en la ranura y el panel de control del vídeo.

Las mesas de cristal tienen cantos y esquinas peligrosas, si no pueden protegerlas, es mejor guardarlas por un tiempo. En la superficie de cristal se puede colocar un plástico adhesivo para evitar que los cristales caigan al suelo en caso de rotura.

Hagan una revisión de los complementos y adornos del salón, será mejor guardarlos o ponerlos fuera del alcance del niño para evitar disgustos. Es fácil que tire del tapete que cuelga de un mueble, y que encima tienen un jarrón o una figura decorativa, con el riesgo de poder lastimarse.

Es mejor que las plantas no estén a su alcance, puede tirarlas, romperlas o llevarse tierra a la boca. No dejen a su alcance las cuerdas de estores, cortinas o persianas con las que se pueda enredar.

El cuarto del niño

Amueblen el cuarto pensando en su hijo y en su seguridad, no sólo en la estética.

A medida que crezca, su hijo pasará más ratos jugando en su cuarto sin compañía. Pueden tener la tranquilidad de que no se dirige a otro lugar sin vigilancia instalando una pequeña valla con barrotes de madera en la puerta, en el pasillo o en el acceso a una escalera. Conecten un intercomunicador, de este modo pueden escucharle mientras está jugando o cuando duerme.

Si quieren proteger el suelo de madera, o bien si éste es de un pavimento frío y colocan una alfombra, se puede instalar debajo un fieltro antideslizante que impida el desplazamiento y que se levanten las esquinas de la alfombra.

Precaución con las alfombras y moquetas, pueden contener polvo con ácaros, aunque se limpien minuciosamente. En una investigación llevada a cabo en la Universidad británica de Southampton, se ha comprobado que el polvo de las moquetas provoca que uno de cada cinco niños británicos sufra asma o alguna alergia que cursa con dificultades respiratorias.

En las puertas y cajones que consideren oportuno, coloquen cierres de seguridad y dispongan los muebles de forma que no pueda acceder a lugares peligrosos como las ventanas.

En verano, si hay riesgo de mosquitos, pueden colocar una red de malla que deje pasar bien el aire sobre el capazo, la cuna o la cama. También se puede colocar mosquitera en la ventana.

Cuando abandone la cuna, conviene poner una barrera lateral en la cama los primeros días. Si es plegable, pueden utilizarla cuando duerma en otra cama o cuando estéis fuera de casa.

Eduquen al niño para su seguridad

Además de tomar medidas para la seguridad del pequeño, durante los primeros años, no lo dejen solo sin vigilancia, al menos que estén totalmente seguros de que no correrá ningún riesgo.

El pequeño, a medida que crece, quieren “hacer cosas solito” y el lograrlo le hace desarrollar la autonomía necesaria para crear una imagen positiva sobre su propio valor personal.

Paralelo al incremento de su autonomía, crece el riesgo de pequeños golpes y otros incidentes. Una correcta educación implica fomentar la progresiva independencia dotando al niño de recursos para solventar por sí mismo situaciones que representen pequeñas amenazas para su integridad física.

No solucionan nada si se limitan a hacer desaparecer los peligros de su alcance. La obligación de los padres es preparar a los hijos para que vivan en un contexto social y, en ese ambiente en el que tienen que desarrollarse, van a encontrar peligros. Por este motivo, deben enseñar progresivamente a su hijo para que identifique, conozca y evite las situaciones arriesgadas y los peligros.

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